MEMORIA, ENTENDIMIENTO Y VOLUNTAD.

En Baños de Ebro( Rioja Alavesa), el saber hacer buen vino se transmite de generación en generación. Los hermanos Berzal cultivan con pasión el legado vinícola familiar con más de un siglo de historia.

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Cómo conservar el vino en verano

Cómo conservar bien el vino este verano

El calor de julio no solo pone a prueba a quien trabaja la viña. También pone a prueba al vino que ya está en casa, esperando su momento. Las altas temperaturas, los cambios bruscos y la luz directa son los grandes enemigos de una botella en verano, y cuidarla bien marca la diferencia entre disfrutarla en su mejor momento o no.

No es un problema nuevo. En el mundo del vino, durante siglos, la respuesta a este reto se construyó bajo tierra: los calados, galerías excavadas que mantenían una temperatura estable todo el año sin ningún aparato, una solución que también encontramos en Rioja Alavesa, mucho antes de que existieran las neveras. Hoy, sin necesidad de cavar una cueva, podemos aplicar la misma lógica en casa.

Temperatura: el factor más importante

El vino prefiere la estabilidad antes que el frío extremo. Lo ideal es guardarlo entre 12 y 16°C, lejos de fuentes de calor como ventanas soleadas, radiadores o electrodomésticos que generen calor. Las subidas y bajadas constantes de temperatura son peores que un grado de más o de menos de forma estable.

Evita la luz directa

La luz, especialmente la solar, puede alterar el vino con el tiempo. Por eso muchas botellas son de vidrio oscuro: guárdalas en un lugar oscuro o, al menos, alejadas de la luz directa del sol.

Cuidado con el transporte en coche

El maletero de un coche en pleno julio puede alcanzar temperaturas muy altas en poco tiempo. Si vas a transportar vino, hazlo en las horas de menos calor, evita dejarlo horas dentro de un coche aparcado al sol, y si el trayecto es largo, una bolsa térmica o nevera portátil ayuda mucho.

Una vez abierta la botella

Un blanco o un rosado bien tapado y en la nevera se mantiene en buenas condiciones durante 2-3 días. Un tinto aguanta algo más, especialmente si está bien cerrado, aunque lo ideal siempre es disfrutarlo cuanto antes para apreciar todos sus matices.

Sírvelo a la temperatura adecuada

En verano es tentador servir el vino muy frío para refrescarse, pero un blanco demasiado helado pierde aromas, y un tinto servido a temperatura ambiente en pleno verano se siente pesado. Nuestro Blanco Joven, fresco y afrutado, está en su mejor momento entre 8-10°C. El Maceración Carbónica, por ejemplo, gana en frescura servido ligeramente frío, entre 14-16°C. Y referencias con más
estructura, como nuestro Selección Privada o 7 Varietales, prefieren algo más de temperatura, entre 16-18°C, para que su complejidad se exprese mejor.

Con estos gestos sencillos, el vino llega a la copa en las mejores condiciones, listo para disfrutarse como se merece, incluso en los días más calurosos del año.