09 Abr Cómo elegir vino en un bar y por qué Rioja Alavesa nunca falla
Entrar en un bar, echar un vistazo a la carta de vinos y sentir que podrías cerrar los ojos y señalar cualquier nombre al azar es algo que nos ha pasado a todos. A menudo, nos dejamos llevar por nombres conocidos o por el precio, pero existe un truco que los que realmente disfrutan del vino suelen aplicar: buscar la zona.
Si hay una región que se ha ganado a pulso ser la «zona de confort» (en el mejor de los sentidos) de los entusiastas del vino, esa es la Rioja Alavesa. Pero, ¿qué tiene de especial para que siempre sea una buena idea pedir una copa de esta comarca?
El equilibrio: el sello de identidad
La Rioja Alavesa es una zona de contrastes. El frescor del Cantábrico se mezcla con el sol del Mediterráneo, y esa pelea climática es la que hace que sus vinos sean tan equilibrados.
A diferencia de otras regiones donde los vinos pueden ser muy potentes o demasiado ligeros, aquí encontramos el punto medio: vinos con cuerpo y estructura, pero con una frescura que invita a dar el siguiente sorbo. Es ese tipo de vino que «no cansa», ideal tanto para un pincho rápido como para una comida de tres platos.
Variedad para cada momento del día
Otra de las razones por las que esta zona domina las barras es su versatilidad. Dependiendo de lo que busques, la Rioja Alavesa tiene una respuesta:
● Si buscas algo vibrante: El icónico maceración carbónica. Es el vino joven tradicional de la zona, una explosión de fruta que es, probablemente, el acompañante más fiel de la cultura del tapeo.
● Si buscas elegancia: Los vinos con paso por madera de esta zona suelen ser muy finos. No suelen ser maderas que «tapan» el sabor del vino, sino que lo acompañan, dejando que la fruta siga siendo la protagonista.
● Si buscas algo diferente: Los blancos de la zona, a menudo elaborados con Viura, están viviendo una segunda juventud, ofreciendo una untuosidad y una acidez que sorprende a quienes solo buscan tintos.
La mano de las familias
Lo que realmente hace especial a la Rioja Alavesa es su paisaje humano. Es una tierra de pueblos pequeños donde la mayoría de las bodegas son proyectos familiares. Hay un respeto casi sagrado por la tierra y una forma de hacer las cosas que pasa de padres a hijos. Cuando pides un vino de esta zona, es muy probable que detrás haya una familia que conoce cada una de sus cepas por su nombre.
Un rincón de Rioja Alavesa en tu copa
En Dominio de Berzal somos parte de este paisaje y de esta forma de entender la viticultura en Baños de Ebro. Nuestra obsesión es, precisamente, que cuando encuentres una de nuestras botellas en un bar, sientas que has acertado. Elaboramos nuestros vinos, desde el joven de maceración carbónica hasta nuestros vinos de autor, respetando esa frescura y elegancia que hacen de nuestra comarca un lugar único en el mundo. Si te cruzas con nosotros en tu próxima salida, esperamos que disfrutes del trabajo que con tanto cariño hacemos los tres hermanos.



