26 Mar La primavera empieza en el viñedo y en tu copa: vinos frescos para días más largos
La primavera ya se siente en el viñedo. Tras el reposo invernal, la vid despierta poco a poco y comienza uno de los momentos más delicados y emocionantes del ciclo vegetativo.
Ahora, en los viñedos de Rioja Alavesa, las cepas se encuentran en fase de embotonado. Las yemas empiezan a hincharse y, casi sin darnos cuenta, aparecen los primeros brotes. Es el inicio visible de una nueva añada.
Este momento marca el ritmo de todo lo que vendrá después. La planta vuelve a activarse, el sistema radicular retoma su función y la viña comienza a crecer con fuerza, condicionada por el clima, el suelo y el cuidado en cada intervención.
Es una etapa breve, pero decisiva.
Embotonado: el primer signo de vida
El embotonado es la fase en la que las yemas, que han permanecido cerradas durante todo el invierno, comienzan a hincharse.
A simple vista, la cepa sigue pareciendo dormida, pero en realidad la planta ya está en plena actividad interna. La savia empieza a circular, las temperaturas suben ligeramente y la vid se prepara para crecer.
Es un momento muy delicado, porque cualquier cambio brusco, como una helada tardía, puede afectar directamente al desarrollo de la planta.
Brotación: el viñedo vuelve a verdear
Poco después llega la brotación. Las yemas se abren y aparecen los primeros brotes verdes, pequeños y frágiles, que irán desarrollándose en pámpanos, hojas y, más adelante, racimos.
Aquí el viñedo cambia por completo de aspecto. Lo que hace unas semanas era madera desnuda, empieza a llenarse de vida.
La brotación no solo es el inicio visible de la nueva añada, también define en gran parte su potencial. El número y la calidad de los brotes marcarán el equilibrio de la planta y condicionarán todo el ciclo vegetativo.
Un nuevo ciclo… también en la copa
Este despertar de la viña coincide con un cambio natural en nuestra forma de disfrutar el vino. Los días se alargan, las temperaturas se suavizan y buscamos vinos más frescos, más ligeros y con mayor vivacidad.
En este momento del año, hay dos vinos de Dominio de Berzal que encajan especialmente bien:
Parcelas Viura, un blanco que expresa frescura y equilibrio, con una acidez que aporta tensión y alarga el paso en boca. Perfecto para aperitivos, comidas ligeras o simplemente para disfrutar al sol.
Graciano, un tinto con un perfil más ágil y vibrante, marcado por ese punto fresco que lo hace diferente y muy versátil en esta época del año.
Lo que hoy vemos en la viña, ese pequeño brote que empieza a abrirse paso, es el origen de todo lo que vendrá después.
La primavera no solo inicia un nuevo ciclo en el viñedo. También marca el estilo de los vinos que nos acompañan en esta época: frescura, equilibrio y viveza.




