MEMORIA, ENTENDIMIENTO Y VOLUNTAD.

En Baños de Ebro( Rioja Alavesa), el saber hacer buen vino se transmite de generación en generación. Los hermanos Berzal cultivan con pasión el legado vinícola familiar con más de un siglo de historia.

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Viñedos Centenarios: El alma líquida de nuestra tierra

En el mundo del vino, el tiempo no es solo un número; es un escultor silencioso. En Dominio de Berzal, entendemos que las cepas más viejas no son simplemente plantas antiguas, sino guardianas de una historia que merece ser contada. Para profundizar en este tesoro vitícola, hemos charlado con nuestro enólogo, Iñigo Berzal, sobre qué hace tan especiales a estos viñedos.

No solo cumplir cien años

Un viñedo centenario se define por tener cepas con más de un siglo de vida. Estas plantas son auténticas supervivientes que han resistido plagas históricas y condiciones climáticas extremas a lo largo de las décadas. Como nos explica Iñigo, su valor reside en su resistencia: «Son plantas prefilóxericas, anteriores a la plaga de la filoxera, que se han adaptado y han resistido al terreno durante más de un siglo». Al haber superado tanto, poseen raíces muy profundas que les permiten alcanzar nutrientes donde otras no llegan y autorregularse de forma natural.

Calidad frente a cantidad

Una de las características más fascinantes de estas vides es su baja producción. Al ser plantas ancianas, producen menos racimos, pero lo que ofrecen es de una calidad
excepcional.

Iñigo utiliza una analogía muy clarificadora: «Estas cepas concentran más fruta en las bayas, con sabores más intensos y maduros. Es un poco como la diferencia entre el
perfume y la colonia; los viñedos centenarios son ese perfume concentrado, mientras que los más jóvenes serían la colonia».

Además, su cuidado es un acto de respeto al pasado:
Conducción en vaso: Se mantienen en el sistema tradicional.
Cultivo manual: Se trabaja a mano, respetando la viticultura transmitida de
generación en generación.

Vinos con identidad y alma

¿Cómo se traduce todo este esfuerzo en la copa? El resultado son vinos con una alta intensidad aromática y una estructura envidiable. Gracias a esa autorregulación de
la planta, el equilibrio y la madurez que se alcanza es, en palabras de Berzal, «casi perfecta». Pero más allá de la técnica, hay un factor emocional. «Son vinos que tienen
una historia detrás, el paso de las generaciones les otorga una identidad y un alma únicas».

En nuestra bodega, tenemos el privilegio de cuidar un viñedo centenario en la parcela de “La Salmuera”. De este rincón tan especial nace una de nuestras propuestas más
singulares: Recient. Lo que hace a este proyecto único es que, partiendo de un viñedo con más de cien años de historia, nos atrevemos a elaborar un vino joven. Es
nuestra forma de embotellar la frescura del presente con la sabiduría del pasado.